



A mal tiempo...


Seguramente querrás subir a casa a tomar un café…
, ignoremos la puntuación de mi texto y supongamos que al fin y al cabo esto es un intento de propinar una sonrisa a alguien para hacerme querer. Y ahora pienso... ¿Qué pasaría si los calamares usaran chanclas? ¿Lo niños en la India tendrían un cuenco más de arroz? ¿O repartirían el poco que tienen? Menudo dilema... Siempre me gustaron los calamares pero siempre detesté la esclavitud. No lo tengo nada claro. Tampoco he visto unas olimpiadas de cefalópodos... Una duda más...El vapor de la cafetera me hizo volver a la realidad; descafeinado y de tapa, lomo al ajillo. ¿Y si los ajos usaran chanclas...? ¡Qué manía con las chanclas! Me descalcé y anduve lo que quedó de mi jornada sin zapatos, nadie se dio cuenta, me gustó y supongo que los niños de la India también.
Siendo un niño, el Rey tiene que pasar una noche solo en el bosque para demostrar su valor y poder convertirse en Rey. Y mientras pasa la noche solo, le sorprende una visión sagrada. En la hoguera se le aparece el Santo Grial, símbolo de la Gracia Divina del Todopoderoso, y una voz le dice al niño: "Tú custodiarás el Grial para que pueda curar los corazones de los hombres." Pero el muchacho quedó cegado por la visión más impresionante de una vida llena de poder, gloria y belleza. Y en instante de inmenso asombro, sintióse por un instante, no como un niño, sino invencible. Como Dios. Y se acercó a la hoguera para coger el Grial. Y el Grial desapareció, quedando su mano en el fuego, que le produjo grandes quemaduras. A medida que el niño crecía, la herida se hacía más profunda. Hasta que un día, la vida perdió aliciente para él. Ya no tenía fe en los hombres, ni en sí mismo. No podía amar, ni ser amado. Estaba hastiado por sus experiencias. Y empezó a morirse. Cierto día, un tonto penetró en el castillo y encontró solo al Rey. Y al ser tonto era un ingenuo, y no vió que era el Rey. Solo vió a un hombre a solas, lleno de dolor. Y le preguntó al Rey: "¿Qué te aflige, amigo?" Y el Rey le respondió: "Estoy sediento y necesito agua para refrescar mi garganta." Y el tonto cogió una copa que había junto a su lecho, la llenó de agua y se la dió al Rey. Y cuando el Rey comenzó a beber se apercibió de que su herida estaba curada. Miró a sus manos y allí estaba el Santo Grial que había buscado durante toda su vida. Se volvió hacia el tonto y le dijo: "¿Cómo has encontrado tú lo que mis mejores y más valientes hombres no han podido?" Y el tonto respondió: "No lo sé, sólo sé que tú tenías sed."
Erase una vez, no hace mucho tiempo, una niña que tenía miedo a la oscuridad, mas exactamente a la oscuridad de su armario, donde cada noche al dormir miraba con recelo. La niña, esperaba en cualquier momento que saliera aquel terrorífico monstruo de su pequeña y oscura guarida.
Kina, esta noche la luna va a echarnos de menos, que las espinas que esconde tu pecho me han hecho encontrar el dolor. Y me da mala sangre que seas tan fría y no entiendas ni veas el sabor que tu ida me da, el calor que derrochas si tú te vas.