
¡Qué rara se hace la nitidez cónica! Y el pequeño Tom Sawyer vuelve a casa tan borracho y perdido como siempre, tambaleándose hasta caer terríblemente exhausto sobre la cama solitaria, no sin antes jugar con su media sonrisa a dibujar con sus dedos sobre el edredón sirenas y voces que, al menos, esa noche no oirá. Al amanecer no ve el sol sino aquella botella de licor que terminará de agotar su poca vergüenza antes de robar. ¡Pobre Tom! Qué dulce te ves con el ojo amoratado en aquella celda gris.Y el pobre Tom descubrío una madrugada el brillo de la noche sin luna sobre el aluminio y la sed del límón que su garganta aún no deseaba. ¡Pobre Tom! Inyectando sonrisas. Sopla un poco, desliza el trébol del bosque que siempre quise mostrarte... Es tarde.Siento no haber podido haber propiciado un "Happy Ending" como los que inventaba cuando era más pequeña, pero ya no cuento historias y tú ya no estás en aquel rincón escuchándome. Ambos escogimos un camino equivocado; tú el alcohol; yo los versos, ambos igualmente peligrosos. Pequeño Tom duerme bien y tiembla un poco más por los que aún podemos decidir, sonríe.
Tom Sawyer cayó.
1 comentario:
Ayyy kerido Tom... siempre pense k eras muy blandito.
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